Lean la tarjeta correspondiente
Respiro hondo, una inspiración muuuuuuuy larga. Acto seguido, expiración muuuuuuuuuuy lenta. Dejo de pensar por un segundo.
En mi cabeza oigo: Hola, Emilio...
Joder.... y ahí está, flotando ante mí, mi Sol con aquella voz del verano, como todas las otras veces, como si nada ocurriese. La visión es tan resplandeciente que no apetece dejar de mirarla.
Ha llegado el momento, me dice.
Hace muchos meses te dije que nadie había podido darme mi imagen, que había buscado este momento durante siglos... eones... y que, por fin, te había encontrado a ti.
En ese momento te hablé como le he hablado a otros pero has sido tú el que lo ha llevado hasta el final y lo has conseguido.
Y AHORA HAZLO (estoy tan convencido que ni siquiera tengo una erección esta vez).
Como la cosa más normal del mundo, le quito la tapa a mi cámara, enciendo el antiflash, enfoco y me dedico a pulsar el obturador.
Lo mantengo pulsado, idiotizado con el ojo clavado en el visor.
La imagen... no sé muy bien qué decir... simplemente me cautiva, me deja con la sensación de que el tiempo no existiese. Sólo miro y miro.
No es que sea algo "bonito" (porque no es esa la cuestión) sino que me... fascina... eso es... estoy fascinado...
Y ahí está mi Sol, resplandeciendo.
Me doy cuenta de que la cámara no hace ruido y que tengo el obturador pulsado. He hecho todas las fotos de la tarjeta.
Bajo la cámara y sigo mirando.
Simplemente me gusta lo que veo.
No me siento como un mudo porque no quiero decir nada. Sólo quiero mirar.
Y de pronto ya no está.
Me quedo un buen rato, no sabría decir cuánto, sentado, pensando en nada.
Poco a poco vuelvo a ser consciente de donde estoy y me pongo a pensar que todo esto ha merecido la pena. No sé que va a pasar, si volveré a ver a mi Sol (ya no me necesitará más), en si volveré a pasar algo parecido a lo de los últimos meses, pero no me importa porque las cosas que me importaban cuando todo esto empezó ya no son las que me importan ahora.
¿Qué podría ser definitivo ahora?¿qué podría hacer que todo cambiase a estas alturas?. Supongo que una fascinación como ésta es capaz de cambiarlo todo y da igual si para bien o para mal. Lo importante es que ha pasado. Sólo eso.
Y oigo en mi cabeza: gracias Emilio.
Y miro al sol (al otro sol, el de siempre) sobre el mar y sonrío.
Parece que todo ha terminado.
Algunas gaviotas hurgan en los restos que quedan aún del verano.
No hay nadie en la playa, sólo un viejo a lo lejos camina junto a la orilla y yo sigo ahí, sentado.
Me fijo y el viejo se está acercando hacia mí y, curiosamente, tiene un andar parecido a Chiquito de la Calzada.
-¡Ay Dios, no es un viejo... es... es... !
Es él. Mi Sol lo ha revivido.
FIN.
(Ahora pueden ver la foto del SOL).
(pueden ver toda la historia de nuevo
AQUÍ)