jueves, 1 de enero de 2009

LA PLAYA

Cojo ropa de abrigo y bajo al coche.
Hace días que tengo la cámara, el antiflash, el tarro con la miel y los agujeros negros en el maletero, esperando a que yo me decida.

El maletero de mi coche desde hace semanas.

El antiflash, los agujeros negros,... qué hago yo con eso metido en el maletero del polo...
Qué sensación más extraña. Estas cosas han formado parte de mi vida reciente y sin embargo me siento viejo porque no las reconozco.
¿Cómo ha podido cambiar todo tanto en pocas semanas?.

Arranco y me dirijo a la playa del Bao.
He estado haciendo pruebas en el monte con el antiflash y funciona. La miel de Olga era buena (muy radiactiva) y, aunque se nota que el antiflash es un artilugio que yo he construido, parece que servirá. En las fotos, literalmente, el agujero negro se come la luz.


Prueba fallida con el antiflash... he conseguido que funcione bien, por fin.


Me siento en la playa con la cámara en la mano y el antiflash encendido.
Cierro los ojos y espero.
Me pongo a recordar toda la historia.
Pienso en las veces que he visto a mi Sol: recuerdo el día de la tormenta, cuando se me apareció en la huerta de Santiago, cuando me habló durante mi viaje veraniego. Pienso en todo lo que he cambiado desde la primera vez que lo vi (cuando casi me quema la ropa del tendal).

Y me concentro para ver si me llega algún contacto.



Y me concentro y me concentro...

... Al cabo de una hora sin ninguna señal, y con el frío que hace, decido volver a casa.

Parece que no quiere aparecer. Quizá ser el Sol te haga comportarte de forma caprichosa, quizá ser un Astro te acerque al comportamiento de un niño.
A lo mejor el Sol ya ha conseguido su propia imagen por otra vía. Quizá aquello que mantenía su atención durante la tormenta del verano le ha proporcionado ya su propia imagen y yo, simplemente, debería olvidar todo esto...


Vaya chorrada... ¿olvidar todo esto? ¡después de que Jacobo haya caído y que Olga haya terminado en Siberia! ¡después de meses y meses de trabajo y búsqueda me voy a retirar sólo porque hace frío y a un Sol caprichoso le da por no aparecer! ¡venga, hombree, por Dios!.

Y UNA MIERDA.

Y además, QUIERO HACERLA.

Me planto en en medio de la playa y miro al cielo. Aunque he practicado mil veces la telepatía con David, no sé muy bien cómo intensificar... la... frecuencia... de... contacto... telepático... (increíble, me da verguenza pensar en estos términos... a estas alturas...).

¡ME CAGO EN LA PUTA!

- ¡¡¡Dónde estás!!! ¡venga, sal!.

¡APARECE! ¡yaaaaaaa!.

Caigo sentado en la arena muy cabreado (¡arrgh!), con ganas de pegarme con algo. Me cubro la cara con las manos para intentar serenarme y abstraerme un poco.

Respiro hondo, una inspiración muuuuuuuy larga y seguida, expiración muuuuuuuuuuy lenta. Dejo de pensar por un segundo.

En mi cabeza oigo: Hola, Emilio...



Cliquen sobre las Ondas y lean la tarjeta correspondiente

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